Transición obligada

Personas y Factor X

Nadie cambia por iniciativa propia: se cambia cuando el entorno obliga, y aun así cabe negarse.

«Nadie, nadie, nadie cambia de motu proprio», escribe Recuenco: el entorno sugiere el cambio y siempre queda la opción de no hacerlo. La razón es que el cerebro busca ahorrar energía y prefiere repetir lo que ya tiene automatizado. Lo ilustra comparando cómo gestionaron el Madrid y el Barcelona el relevo generacional de sus plantillas.

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Javier G. Recuenco
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