En el hilo turras de hoy, y continuando con el arco del PE, vamos a comentar el concepto de la propuesta que debería sustituir al Private Equity: El CFU (Company Fixer Upper) y como de alguna manera vendría a ser una especie de versión 2.0 de los fondos distress. Al lío.
Porque entre otras cosas, viene avalancha de capital USA que tendría que ponerse a buen uso.
Y como siempre, algunos hilos turras previos donde desarrollamos en su momento el tema periféricamente. El hilo de George Lucas sobre visiones y skin in the game:
Y el hilo del CPS como visión integradora:
En el mundo del real estate, un "fixer-upper" se refiere a una propiedad residencial que requiere reparaciones significativas, renovaciones o actualizaciones antes de poder considerarse habitable en estándares modernos o deseables.
Estas casas suelen ser más antiguas, con problemas cosméticos (pintura descascarada o cocinas obsoletas) o estructurales (techos con goteras o fontanería defectuosa), y se venden a un precio considerablemente más bajo que propiedades similares en condiciones listas para mudarse.
El descuento típico oscila entre el 10% y el 30% del valor de mercado de una casa comparable, lo que las hace atractivas para compradores con presupuestos limitados o inversores que buscan oportunidades de valor agregado.
El término "fixer-upper" ganó popularidad en la cultura inmobiliaria estadounidense durante las décadas de 1970 y 1980,
Impulsado por el auge de los programas de televisión sobre renovaciones, como This Old House (1979), y más recientemente por shows como Fixer Upper de HGTV (2013-2018), que romantizaron el proceso de transformar casas deterioradas en hogares soñados.
Históricamente, estas propiedades surgen en mercados donde hay un exceso de viviendas antiguas, como en áreas urbanas en declive, suburbios envejecidos o tras crisis económicas (por ejemplo, ejecuciones hipotecarias post-2008).
En contextos actuales, con el aumento de los precios inmobiliarios post-pandemia, los fixer-uppers representan una entrada accesible al mercado para millennials y Gen Z, quienes enfrentan barreras de asequibilidad.
Desde una perspectiva financiera, los fixer-uppers ofrecen un potencial de apreciación significativo. Al invertir en renovaciones, el propietario puede aumentar el valor de la propiedad de manera exponencial, generando equity que supere la inversión inicial.
Por ejemplo, una casa comprada por $200,000 con $50,000 en reparaciones podría revenderse por $300,000 o más en un mercado alcista, logrando un retorno del 20-50%.
Otras ventajas incluyen una menor competencia. En mercados calientes, estas propiedades atraen menos ofertas, facilitando la adquisición.
O la posibilidad de Personalización: Permiten adaptar el espacio a necesidades específicas, como convertir un sótano en un home office o actualizar para eficiencia energética.
También beneficios fiscales: En USA existen deducciones por mejoras en el hogar (como intereses de préstamos para renovaciones) o exenciones en ganancias de capital al vender.
O a donde queremos llegar: Son oportunidades para inversores. Ideales para "flipping" (comprar, renovar y vender rápidamente) o alquileres, con rendimientos superiores al 10% anual en propiedades de renta.
Ejemplos reales incluyen casas victorianas en barrios históricos de SF que se compran por debajo del mercado y se renuevan para preservar elementos arquitectónicos mientras se modernizan, o propiedades en Detroit post-crisis, donde inversores han revitalizado vecindarios enteros.
Sin embargo, no todo es positivo. Los fixer-uppers conllevan riesgos inherentes que pueden convertir una aparente ganga en una pesadilla financiera.
Los costos de renovación a menudo superan las estimaciones iniciales debido a problemas ocultos, como moho, asbesto o cimientos inestables, lo que puede elevar el presupuesto en un 20-50%.
La financiación tradicional también es difícil: Los bancos tradicionales dudan en prestar para propiedades no habitables; se requieren préstamos especializados como el FHA 203(k) o HomeStyle Renovation, con tasas de interés más altas.
Los proyectos pueden durar meses o años, retrasando la mudanza y generando costos adicionales (como alquiler temporal) y estrés adicional.
Si las mejoras exceden el valor de mercado local, se pierde dinero, en el fenómeno conocido como overimproving.
Luego están los riesgos de mercado: Cambios en la economía (como subidas de tasas de interés) pueden deprimir los valores post-renovación.
En resumen, un fixer-upper es una estrategia de inversión que requiere una due diligence exhaustiva, incluyendo inspecciones profesionales y presupuestos realistas, ideal para quienes tienen habilidades en bricolaje o acceso a contratistas confiables.
Antes de pivotar hacia donde nos interesa, vamos a hacer una parada intermedia. Enter Kristoff Bjorgman.
En la canción "Fixer Upper" de la película Frozen (2013), los trolls usan el término para describir a Kristoff: un tipo rudo, gruñón, que huele a reno y tiene hábitos raros, pero con un corazón de oro que solo necesita un poco de amor verdadero para brillar.
Y la canción que nos interesa de la peli dice "He's just a bit of a fixer-upper, he's got a couple of bugs!" (Él es solamente un poco un fixer-upper, ¡tiene un par de defectos!).
Es una melodía upbeat y caótica, llena de rimas tontas como "His thing with the reindeer, that's a little outside of nature's laws!" (¡Su cosa con el reno, eso está un poco fuera de las leyes de la naturaleza!), que básicamente dice: "Nadie es perfecto, pero con un poquito de…
…esfuerzo (y magia troll), ¡todo se arregla!".
Algunos críticos la ven como un himno a la aceptación de defectos, mientras otros la critican por insinuar que el amor cambia a la gente (¡como si Anna tuviera que "arreglar" a Kristoff con un beso helado!).
Pero hey, ¡es Disney! Al final, es sobre ver el potencial en lo imperfecto, con un final feliz y copos de nieve. Sin embargo, el paralelismo es claro.
Ambas ideas giran en torno a algo "defectuoso" que, con inversión (dinero y sudor en la casa, o amor y paciencia en Kristoff), se transforma en un tesoro.
La casa tiene goteras y paredes agrietadas, Kristoff tiene "peculiaridades" como hablar con renos; ambas necesitan "renovaciones" para alcanzar su máximo esplendor.
Pero mientras el real estate es serio (Presupuestos, permisos, la posibilidad de palmar pasta...), la canción lo hace todo ligero y mágico: ¡nada que un coro de trolls cantando no pueda arreglar!
Es una metáfora divertida de cómo las imperfecciones no son el fin, sino una oportunidad para un "happily ever after" – ya sea en Arendelle o en tu nuevo hogar renovado.
Llegamos a donde queríamos llegar: Inspirado en el fixer-upper, propongo un concepto similar para el mundo del private equity (PE): el CFU, que actuaría sobre Turnaround Targets.
Esto describe a una compañía en distress financiero u operativo –una empresa subvaluada, con problemas como deudas elevadas, operaciones ineficientes, mala gestión o mercados en declive– que un fondo de PE adquiere a un precio de ganga para "arreglarla" y venderla con ganancias.
Al igual que un fixer-upper inmobiliario, estas compañías se compran con un descuento significativo (a menudo durante bancarrotas o restructuraciones), inyectando capital y expertise para revitalizarlas.
Un Turnaround Target es típicamente una empresa mediana o grande en sectores como manufactura, retail o tecnología, que enfrenta distress debido a factores externos (recesiones, competencia) o internos (costos altos, liderazgo deficiente).
Los fondos de PE especializados en "distressed buyouts" o "turnaround investments" adquieren una participación mayoritaria (a menudo el 100%) a través de deuda o equity, con el objetivo de estabilizar y escalar el negocio en 3-7 años antes de una salida (venta o IPO).
Estos fondos tienen una serie de estrategias comunes que forman parte de su arsenal cognitivo. Mencionaremos algunas.
Reestructuración operativa: Reducción de costos, optimización de la cadena de suministro y reemplazo de management. Inyección de capital: Para pagar deudas o invertir en tecnología/modernización.
Enfoque en activos subutilizados: Vender divisiones no esenciales o expandir mercados. Monitoreo intensivo: Los fondos distress instalan equipos de turnaround para supervisar el progreso.
Este enfoque permite retornos altos: comprar barato (por debajo del valor intrínseco) y vender alto tras mejoras, con IRRs (tasa interna de retorno) que pueden superar el 20-30% en casos exitosos.
En entornos de altas tasas de interés y defaults crecientes (como en 2023-2025), hay un pipeline creciente de oportunidades, especialmente en industrias afectadas por la inflación o disrupciones digitales.
Firmas como Apollo Global Management o Cerberus Capital son expertas en esto, habiendo rescatado compañías como Hostess Brands (de la bancarrota en 2012) o Chrysler en 2007. En España tenemos fondos como Sherpa.
Al igual que en real estate, los riesgos son elevados: la compañía podría no recuperarse, llevando a pérdidas totales, o requerir más capital del previsto.
Los procesos legales (bancarrotas), las negociaciones sobre quitas... agregan complejidad y tensión emocional, y el éxito depende de timing macroeconómico.
En esencia, el Turnaround Target es el equivalente corporativo del fixer-upper: una apuesta calculada en el potencial oculto, pero con stakes mucho más altos en términos de escala y impacto económico.
La madre que me quiso. Turra limit hits. Venga, wrap up y conclusiones para los vagos sin ganas de leerse la novela que quieren saber quien mató a Cora Lansquenet.
Hay dos opciones para activar la liquidez de las compañías atrapadas en la trampa del PE: Activar el mercado secundario o colocarle los chicharros al inversor minorista. Ambas cosas, como dice @egonzalez314, variantes de esquemas Ponzi.
La única posibilidad real que no incluyera vérselas con la justicia en una década, es activar un CFU, un equipo CPS especializado en estos escenarios, basado en las tesis que llevo desarrollando en el arco.
Llámalo un Distress 2.0, llámalo lo que quieras, pero en realidad es desplazar el paradigma actual y quitar el foco de las finanzas como fulcrum a la hora de darle la vuelta a compañías en distress.
Porque estamos llevando al matadero a compañías perfectamente viables sin necesidad. La fauna cadavérica es necesaria, pero estamos quemando a la mujer en la pira del esposo.
Hasta que llegó la insulina, la diabetes era una muerte segura. Lo decía la siensia. #finhilo
P.D. I: Este concepto tiene otros paralelismos femeninos claros. Esto puede ser debido a mi obvio machismo estructural y el patriarcado que me posee, o a la hibristofilia, como prueba el hecho de que hay una puta categoría al respecto en goodreads:
P.D. II: El hilo ya es insufriblemente largo, pero tenía otra metáfora que me gustaría explorar: Los actuales fondos distress son para amantes del bricolage y la situación demanda traer ingenieros a la mesa.
P.D. III: Cuando decida ampliar el punto anterior, partiré de este libro:
P.D. IV: El mundo del Sati y los rituales salvajes de la india, en un libro tremendo: