El autoengaño: la doble cara de la verdad en la toma de decisiones

Por Javier G. Recuenco7 min de lecturaLeer en X.com

En el hilo turras de hoy, en el interregno hasta que haga otro arco grande centrado el el post Private Equity, una reflexión sobre el dolor asociado a saber la verdad y una cierta guía moral para practicantes de CPS.

Reordenaremos una serie de cosas sobre las que hemos hablado, y nos centraremos en como el CPS demanda en ocasiones concretas, mentir.

Yo no soy particularmente bueno contando bullshit, no sé si por deformación profesional o si cuando me inventé mi trabajo me llevé mis manías personales conmigo. Mi mujer, por ejemplo, tiene un odio cerval, casi feral a todo lo relacionado con la mentira.

Sin embargo, yo he aprendido si no a llevarme bien con la mentira, si a entender que no es tan sencillo como oponerse frontalmente a ella y por sistema, particularmente teniendo en cuenta las particularidades del ser humano.

La mentira, incluida la auto-mentira (autoengaño), cumple diversas funciones sociales y psicológicas, tanto a nivel individual como colectivo.

La función social de la mentira puede entenderse como un mecanismo que facilita la interacción, la cohesión grupal o la protección del yo, aunque también puede tener consecuencias negativas.

Las mentiras, especialmente las mentiras blancas, suavizan y lubrican las interacciones sociales al evitar conflictos o herir sentimientos. Por ejemplo, decir "te ves bien" puede preservar la autoestima de otra persona o mantener la armonía en un grupo.

Las mentiras pueden usarse para mantener una imagen social deseada, proteger el prestigio o evitar el juicio social. Esto incluye exagerar logros o minimizar errores. Somos maquinas de proteger la identidad y el status.

En contextos sociales, las mentiras pueden servir para manipular o influir en otros, como en el caso del gaslighting, donde el manipulador distorsiona la realidad para controlar a la víctima.

Las mentiras colectivas, como mitos o narrativas compartidas, pueden reforzar la identidad de un grupo, fomentando unidad y lealtad, aunque a veces a costa de la verdad objetiva.

Una de las variantes, el autoengaño, es un auténtico despliegue de funciones sociales y psicológicas.

El autoengaño ocurre cuando una persona se convence de una creencia falsa o distorsionada sobre sí misma o la realidad, a menudo de forma inconsciente, para proteger su bienestar emocional o justificar comportamientos.

El autoengaño puede actuar como un mecanismo de defensa para reducir la ansiedad, la culpa o la disonancia cognitiva. Por ejemplo, alguien puede convencerse de que "no fue su culpa" para evitar sentimientos de responsabilidad.

Creer en una versión idealizada de uno mismo (por ejemplo, "soy más competente de lo que realmente soy") puede impulsar la confianza y la motivación, incluso si es una distorsión de la realidad.

El autoengaño puede ayudar a proyectar confianza o seguridad en entornos sociales, lo que facilita la aceptación por parte de otros. Por ejemplo, una persona puede convencerse de que es carismática, lo que le permite actuar con mayor desenvoltura.

El autoengaño permite racionalizar decisiones moralmente ambiguas o acciones que contradicen los valores personales, lo que puede reducir el conflicto interno y mantener la imagen social.

Sin embargo, el autoengaño tiene un lado oscuro: puede llevar a decisiones erróneas, perpetuar comportamientos dañinos o dificultar el crecimiento personal al evitar la confrontación con la realidad.

Robert Trivers, un biólogo evolutivo, explora el autoengaño desde una perspectiva evolutiva, argumentando que los humanos se engañan a sí mismos para engañar mejor a otros.

Propone que el autoengaño evolucionó porque permite proyectar sinceridad, lo que facilita la manipulación social. El libro combina evidencia de psicología, biología y antropología.

Este artículo académico analiza cómo el autoengaño puede haber evolucionado como una ventaja adaptativa. Los autores discuten cómo el autoengaño reduce las señales de mentira (como el nerviosismo), haciendo que las mentiras sean más creíbles en contextos sociales.

También abordan sus costos, como la distorsión de la toma de decisiones. Y como disciplina centrada en ayudar en la toma de decisiones, el CPS debe tratar el autoengaño sin ignorarlo pero sin indulgencia.

La madre que me quiso, Turra limit hits. Vamos a ver si somos capaces de analizar y comprimir mi punto.

La mentira, incluido el autoengaño, cumple funciones sociales como facilitar relaciones, proteger la autoestima y mantener la cohesión grupal, pero también puede perpetuar dinámicas dañinas si se usa para manipular o evitar la realidad.

El autoengaño, en particular, es un fenómeno complejo que balancea beneficios psicológicos con riesgos para la autenticidad y el crecimiento personal.

Hay un escenario terrible que debe afrontar el CPS en un momento dado: ¿Qué hacemos cuando un decision maker tiene que tomar una decisión por el bien de la empresa a grave coste personal?

El problema de verdad viene cuando hay varios decision makers involucrados, y parte de ellos ven la realidad, mientras que otra parte no la ve o no la quiere ver.

La gente que no quiere gestionar la realidad hará luz de gas a la que lo ve por las razones mencionadas anteriormente.

Una de las cosas fundamentales por las cuales se coacciona es porque la gente que no quiere percibir la verdad se coaliga contra la persona que introduce más disonancia cognitiva en la sala trayendo la realidad bajo el brazo.

Imagínate tu labor como CPSer: Estás fuera viendo las cosas de una manera concreta, que sabes que no puedes expresar por completo sin destruir a una o varias personas en el proceso.

Además más que probablemente tú terminarás en la calle, y el problema terminará por llevarse la compañía por delante.

¿Cuál es la decisión moral correcta en cada caso? ¿Dejar que todo pase y probar tu punto? ¿A quién? ¿Para qué?

El equilibrio es infernal, el sweet spot elusivo, donde pisar el freno, donde acelerar, qué hacer cuando oyes gilipolleces tremendas pronunciadas con la asertividad que solo puede dar la ignorancia.

Nosotros hemos perdido clientes por no percibir estas sutilezas. Nos pueden echar por torpes y no leer las consecuencias de lo que decimos, pero por lo general no es por estar equivocados y nunca es por ser insinceros.

En realidad el post de hoy es a warning tale de que en el CPS manejamos el tema haciendo experimentos y a veces salen bien y a veces salen mal. Estamos en el cuadrante complejo y es lo que hay.

Es una lección del poder del Factor X el aprender que la verdad tiene timing. De vez en cuando te hace perder un cliente, pero te ayuda a construir material para pulir la metodología. La nuestra bebe de lecciones aprendidas gracias a mucho dinero que hemos dejado de ganar.

Si fuera fácil lo haría Mckinsey. #Finhilo

P.D.III: Queremos incorporar al toolkit cognitivo CPS defensas contra estas situaciones en @singularsolving como parte del portfolio de transformación empresarial y por eso vamos a traer al escenario a gente como @mertxe o @carlacastroza. Stay tuned.