En el hilo turras de hoy, vamos a hablar de estrategia, baloncesto, y otras cosas de meter. Vamos al tema.
Todo el tema comienza con que el eximio @pedro_torrijos y yo tenemos una diferencia de criterio sobre un asunto clave. Es el basket un deporte táctico o estratégico?
Vaya por delante que esto en realidad es un McGuffin: Difícilmente me podría generar más detumescencia discutir con Pedro sobre quien tiene razón, o medirme la minga con él. Probablemente tengamos un problema de semántica. Not the point.
Pero me permite reflexionar sobre que es lo que pienso sobre la estrategia desde aquella tremenda hostia que me supuso "Strategy is Problem Solving" hace ya diez años.
Bueno, el preMcGuffin era este post sobre el juego del audaz, y evidentemente un mapeo que yo considero gratuito entre su ausencia absoluta de estrategia y el hecho de que haya sido un jugador de baloncesto.
A partir de aquí voy a recoger la argumentación que arranqué y que paré en cuanto vi que el tema daba para hilo.
Comenté como el ajedrez no es un juego estratégico y como Ivan Redondo es básicamente un performer del rol que imaginamos del estratega.
El rol imaginario es muy importante. Hannibal Lecter creó un rol mítico, el del serial killer extraordinariamente inteligente. La realidad es otra.
La realidad del ajedrez es que es ya un deporte donde es complicadísimo encontrar la genialidad prístina de las partidas de Fisher en los '70.
Sin embargo, tenemos el relato de que el ajedrez es estratégico y el baloncesto es táctico. My ass. Lo que ocurre es que en muy pocas ocasiones se ha concebido una aproximación al baloncesto desde la estrategia.
Pero hay suficientes casos como para darse cuenta de que detrás de mucha victoria de underdog hay un entendimiento profundo de las raíces de la estrategia. Un análisis superficial nos lleva a la suerte, que por supuesto tiene su papel.
Pero en un mundo de playoffs y de audiencias dependientes de que ganen los grandes, está muy minimizada.
A lo largo de este chat voy a salpimentarlo con una serie de frases de Alejandro Salazar, que es una persona que ha intuido, viniendo desde las tripas de la bestia (Monitor) que la estrategia no es lo que nos han estado vendiendo.

Me ha hecho mucha gracia ver que gente como Alejandro o yo mismo, tuvimos nuestra epifanía al oír un pope una frase particularmente acertada y que hace que todo encaje de repente.
Personalmente "Strategy is choice" me parece mucho menos potente que "Strategy is Problem Solving", pero uno no elige sus epifanías. Además, Rumelt menciona reiteradamente aquello de "La estrategia es renunciar".

"Solo en la identidad se guarda la ventaja" "La competencia es diverger, no converger" Vamos al baloncesto y vamos al CSP Limoges.

El CSP Limoges, conocido también como Limoges CSP, es un club de baloncesto francés con una historia rica y exitosa. Fundado en 1929, el equipo alcanzó su apogeo en las décadas de 1980 y 1990, cuando logró numerosos títulos tanto a nivel nacional como europeo.
En el ámbito europeo, el mayor triunfo del Limoges fue la conquista de la Euroliga en la temporada 1992-1993.
En un evento histórico, el equipo francés se impuso en la final al Benetton Treviso con un marcador de 59-55, en un partido disputado en el Estadio de la Paz y la Amistad de El Pireo, Atenas.
Esta victoria fue especialmente notable ya que Limoges derrotó al favorito Real Madrid de Arvydas Sabonis en las semifinales, antes de vencer al Treviso en la final.
Obsérvese el fino análisis que hizo Antúnez de por qué palmaron aquella eliminatoria:
En enero de 1992, ficharon a Bozidar Maljkovic. Después de sus dos triunfos con la inabordable Jugoplástika de Split (1989 y 1990), Boza recaló en el Barcelona.
Sin embargo, tras un curso y medio en el equipo, el serbio abandonó la Ciudad Condal abruptamente por las fuertes desavenencias con Aíto García Reneses, por entonces mánager del club azulgrana.
Su intención era irse a Estados Unidos pero el Limoges apareció en escena para trastocar sus planes.
Tras confirmarse su fichaje, en enero del 92, seis meses antes de empezar a preparar su primer curso en Francia, el técnico se instaló en la ciudad y empezó a edificar un proyecto épico basado en una férrea disciplina.
Su jerarquía quedó patente desde el primer día. No le tembló el pulso a la hora de despedir a jugadores ilustres de la plantilla. De la columna vertebral sólo quedó Richard Dacoury.
El pívot francés Jim Bilba (1,98), el base esloveno Jure Zdovc, el nacionalizado Willie Redden y el estadounidense Michael Young fueron cuatro piezas clave en aquel grupo de guerreros.
El juego interior era pequeño, sus dos interiores titulares no llegaban a los dos metros, pero todos mostraban una capacidad atlética envidiable. En una ciudad triste y con pocas distracciones, todos los jugadores del plantel estaban centrados en una cosa: jugar al baloncesto.

Boza venía de jugar con la Jugoplastika y el Barça, no es que fuera un [Ponga aquí su entrenador de segunda preferido] de la vida, sencillamente entendió que estratégicamente tenía una oportunidad en diverger por completo de lo que había sido su caballo de batalla hasta entonces.
Esa es realmente la marca del estratega: La capacidad de manejar diferentes registros. La capacidad de entender que las circunstancias cambian y que es necesario entender que situaciones diferentes generan ventajas diferentes.
La estrategia es fundamentalmente un ejercicio de pensamiento independiente, creativo, fuera del beaten path. Rick Rubin approves.
Hablé de lo radicalmente infrautilizada que está la creatividad en general:
La planificación, la gestión de la incertidumbre, la ilusión de control, nos lleva a hacer planes estratégicos. Un plan estratégico es como un presupuesto anual, una pollada. Un wishful thinking.
Alejandro Salazar dice que ser colombiano era una cosa que le hizo abordar la estrategia huyendo de las coordenadas luteranas. Nos suena de algo?
La madre que me matriculó en Macroeconomía. Turra limit hits. Resumamos y cerramos.
Muchas veces no nos damos cuenta de que vivimos una serie de relatos que identificamos con la realidad porque es compartido por la gente suficiente como para ser indistinguible.
La estrategia y la táctica tienen sus propios relatos de mierda. El grande gana al pequeño. El mejor siempre vence. Foreman machacará a Alí en en Rumble in the jungle.

La estrategia y la táctica vienen en realidad en el mismo bote y mezclados, como las mezclas de aceite y vinagre para hacer picnic. La separación no es realista, el sistema es dinámico, requiere constantes ajustes en tiempo real.
Alejandro (y Rumelt) dice que la estrategia no es un plan. Uno se da cuenta de que plan estratégico es un oximoron.
El baloncesto tiene una tremenda carga estratégica, no solamente a la hora de construir un equipo, elegir en el draft, limitarlo a la planificación de finales de temporada, como dice Pedro.
Lo que ocurre es que en muy pocas ocasiones se pone a trabajar la estrategia en un mercado donde la gente no está acostumbrada a las renuncias.
Y además no se entiende la estrategia como un sistema dinámico constantemente en renovación (Usando mi metáfora del Hotel de Hilbert). Limoges termina descendiendo, Billy Beane termina fuera de los Oakland Athletics.
El baloncesto no se percibe como estratégico porque hay demasiado en juego como para permitirte diverger del que sea el relato triunfante de la época: Pivots grandes, bases rápidos, unicornios, todos tiran...
Lo que funciona en un momento dado (superequipos tipo Wade-James-Bosh) termina convirtiéndose en algo que te lleva a la tumba (Phoenix este año) porque las circunstancias, la gente, las dinámicas... nunca son las mismas.
Luego el partido, efectivamente, es un instante táctico. Pero el partido no es el baloncesto. #finhilo.
P.D. I: El libro de Alejandro Salazar:
P.D. II: Estoy a full con @godivaciones sobre el tema de la incertidumbre y buena parte de nuestra mala aproximación a estrategia viene de que no sabemos convivir de manera sana con ella.
P.D: III: @Arthurcahuantzi es una referencia en temas estratégicos para mi y esto me parece un insight muy potente:
P.D. IV: Este año estoy enchufadísimo con mis @orlandomagic porque no son los mejores y todavía son jóvenes, pero tienen una estrategia clara.



