El poder de la disonancia: cómo un fracaso apocalíptico reforzó la fe

Por Javier G. Recuenco8 min de lecturaLeer en X.com

En el hilo turras de hoy volvemos al truth coping, al calor del mecanismo que estamos viendo al respecto de los últimos eventos del circo político español. Vamos al tema.

No me gusta usar los hilos, que son temas eternos profesionales, para temas que pueden ser percibidos como de actualidad. Conectaremos fácilmente con la realidad empresarial, pero el ejemplo es demasiado bueno como para dejarlo pasar sin más.

Paso de analizar al audaz y sus audacias. Hay gente con mucho más talento para ello y están a dos golpes de click. Me interesa mucho más el mecanismo de truth coping del colectivo de los Handsomers.

El libro Cuando falla la profecía (When Prophecy Fails), publicado en 1956 por Leon Festinger, Henry Riecken y Stanley Schachter, tiene su origen en un estudio de campo realizado en 1954 en Chicago, Estados Unidos.

Los autores, psicólogos sociales de la Universidad de Minnesota, se interesaron en un pequeño grupo religioso apocalíptico conocido como "Los Buscadores" (The Seekers), liderado por una ama de casa llamada Dorothy Martin (seudónimo Marian Keech en el libro).

Este grupo creía en una profecía según la cual el mundo sería destruido por una gran inundación el 21 de diciembre de 1954, pero los verdaderos creyentes serían rescatados por un platillo volador enviado por seres extraterrestres del planeta Clarion, llamados "Los Guardianes".

El interés de Festinger comenzó cuando leyó una noticia en un periódico local titulada "Profecía del Planeta Clarion Llamada a la ciudad: Huye de la inundación".

Intrigado por la oportunidad de estudiar cómo las personas reaccionan ante la refutación de una creencia profundamente arraigada, Festinger y sus colegas decidieron infiltrarse en el grupo como observadores participantes, haciéndose pasar por creyentes interesados.

Su objetivo era analizar el comportamiento de los miembros antes, durante y después del incumplimiento de la profecía, con un enfoque en la teoría de la disonancia cognitiva, que Festinger estaba desarrollando.

Esta teoría sostiene que cuando una persona enfrenta una contradicción entre sus creencias y la realidad, experimenta una tensión psicológica que busca reducir mediante diversos mecanismos.

El estudio fue innovador porque permitió observar en tiempo real las dinámicas de un grupo que había hecho sacrificios significativos por su creencia (como dejar empleos, vender propiedades y abandonar relaciones personales).

El libro resultante no solo documentó el caso, sino que se convirtió en un clásico de la psicología social, consolidando la teoría de la disonancia cognitiva y definiendo los límites de la observación participante como método de investigación.

Cuando la profecía no se cumplió el 21 de diciembre de 1954 —sin inundación ni platillo volador—, los miembros de Los Buscadores enfrentaron una disonancia cognitiva significativa.

En lugar de abandonar sus creencias, la mayoría empleó mecanismos psicológicos para racionalizar el fracaso y reducir la tensión. Enter truth coping.

Tras horas de espera y creciente ansiedad, Dorothy Martin anunció que había recibido un nuevo mensaje de Los Guardianes a través de escritura automática.

Según este mensaje, la Tierra había sido salvada de la destrucción gracias a la "fuerza de la bondad y la luz" de los creyentes, cuya fe había convencido a los extraterrestres de cancelar el apocalipsis.

Esta reinterpretación transformó el fracaso en un éxito, permitiendo a los miembros mantener su creencia en la validez del grupo y su líder.

Este mecanismo es común en grupos apocalípticos: en lugar de aceptar el error, redefinen el evento como parte de un plan mayor o como una prueba de fe.

Antes del 21 de diciembre, Los Buscadores eran un grupo cerrado que evitaba la publicidad y solo admitía a personas comprometidas con creencias esotéricas.

Sin embargo, tras el fracaso de la profecía, cambiaron drásticamente su actitud y comenzaron a buscar activamente atención mediática. Contactaron a periodistas, abrieron su casa a curiosos y difundieron su mensaje con mayor entusiasmo.

Según Festinger, este aumento en el proselitismo responde a la necesidad de reducir la disonancia atrayendo nuevos seguidores. Si más personas creen en la profecía, la percepción de que la creencia es válida se refuerza, disminuyendo el sentimiento de ridículo o error.

Como señala Festinger: "Si se persuade a más gente, es posible que el sistema de creencias sea correcto". La inferencia es descabellada si te paras a pensarla, pero conecta con mi "Una pollada creída por el numero suficiente de personas es indistinguible de la realidad".

Los miembros del grupo ignoraron o desestimaron las evidencias que contradecían su creencia.

Por ejemplo, cuando un supuesto platillo volador no apareció tras una llamada de un "Capitán Video" (probablemente una broma), el grupo lo reinterpretó como una "sesión de práctica" en lugar de cuestionar la autenticidad del mensaje.

Esta negación selectiva permitió a los creyentes mantener su compromiso emocional con la profecía, evitando confrontar la realidad.

En lugar de disolverse, el núcleo del grupo se fortaleció tras el fracaso. Los miembros que permanecieron (aunque algunos abandonaron) reafirmaron su lealtad a Dorothy Martin y al mensaje de Los Guardianes.

La frustración compartida y las burlas externas actuaron como catalizadores para unir al grupo, ya que los creyentes se veían como una minoría incomprendida pero "elegida".

Este fenómeno es paradójico: la refutación de la profecía, en lugar de debilitar al grupo, reforzó su identidad colectiva.

Algunos miembros culparon a factores externos por el incumplimiento, como la falta de fe de los no creyentes o la intervención de fuerzas opuestas (por ejemplo, el gobierno o los medios). Esto les permitió preservar la creencia en la profecía sin cuestionar su validez intrínseca.

No todos los miembros reaccionaron igual. Algunos, especialmente aquellos menos comprometidos, abandonaron el grupo tras el fracaso.

Sin embargo, los más involucrados (aquellos que habían hecho mayores sacrificios, como dejar trabajos o familias) fueron los que más se aferraron a las racionalizaciones.

Esto apoya la hipótesis de Festinger de que el grado de compromiso con una creencia influye en la intensidad de la disonancia y en los esfuerzos por reducirla.

Dorothy Martin, tras ser amenazada con arresto y posible internamiento psiquiátrico, huyó de Chicago. Más tarde, bajo el nombre de Hermana Thedra, fundó la Asociación de Sananda y Sanat Kumara, continuando su práctica de canalización hasta su muerte en 1992.

Esto demuestra cómo algunos líderes persisten en sus creencias incluso después de un fracaso público. No sé si hay una precedencia en el ranking de líderes tronados, pero los que se se fuman su propia droga me merecen más respeto que los cínicos profesionales.

El estudio también fue sometido a intenso escrutinio, con fuertes críticas incluidas.

Algunos académicos argumentaron que el enfoque fue demasiado estrecho al centrarse en el proselitismo como principal mecanismo de reducción de disonancia, ignorando otros factores psicológicos, como las necesidades emocionales o los contextos personales de los miembros.

Cuando falla la profecía es un estudio pionero que no solo documentó un caso fascinante de creencias apocalípticas, sino que también proporcionó un marco teórico para entender cómo los individuos y grupos enfrentan la contradicción entre sus creencias y la realidad.

Los mecanismos de afrontamiento de Los Buscadores —racionalización, proselitismo, negación, cohesión grupal y atribución externa— ilustran cómo la disonancia cognitiva puede llevar a reforzar creencias en lugar de abandonarlas.

Obviamente, este es un fenómeno que sigue siendo relevante para comprender movimientos religiosos, políticos o ideológicos en la actualidad.

La madre que me quiso. Turra limit hits. Venga, un wrap rápido del meollo del asunto.

Trazar paralelismos con lo que está ocurriendo y como los Handsomers están procesando el tema es de una trivialidad que me vais a permitir que me ahorre.

Lo que si es cierto es que hay que tipificar tres tipologías muy diferenciadas en los reality smokers, que Festinger no caracterizó porque el caso no procedía.

Cuando se sigue una farsa, hay que diferenciar entre las personas a sueldo, las loosely coupled y las fuertemente invertidas, como las que menciona @dei_biz En la empresa se dan las tres, por cierto.

Hay gente que sencillamente es de los que obedecen a quien pagan y que no tiene problemas en cambiar de chaqueta. Suelen referirse a si mismos como "estrategas" y en realidad son mercenarios.

Los que me fascinan más son los loosely coupled. Que a su vez se dividen en dos, los que colocan la vela según sopla el viento y los que siguen a la manada allá donde vaya.

Ninguno de ellos hace truth coping salvo las fuertemente invertidas, a los que ya vemos que su cerebro hará las contorsiones que sean necesarias con tal de no colapsar cognitivamente.

En cada cambio de guardia empresarial, particularmente entre propuestas de valor, se producirá una escisión espontánea entre la gente que acepta con curiosidad el nuevo escenario y todos los afectados por la nueva realidad que deberán ser gestionados dependiendo de tipología.

El CPS no deja a nadie detrás con tal de que que mantenga un mínimo hilo de salvaguarda que le ate a la realidad. Por un santo que encontremos salvamos Sodoma. #Finhilo

P.D. I: Ya hemos hablado de clásicos como Hoffer o Carol Travis. Intentemos ampliar el parque móvil:

P.D. II: Otro clásico suele ser Zimbardo, pero este libro que me ha encantado viene a decir que todo el experimento de la prisión de Stanford era una pila de bosta. Psicología y replicabilidad, ese amor complicado.